TDA-H
¿Malcriado o desatento?
Mtra. Mónica Hael Suárez Cuayahuitl
Directora de
Centro Psicopedagógico Anáhuac A. C.
El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención
e Hiperactividad es un trastorno neurobiológico caracterizado por una
dificultad o incapacidad para mantener la atención voluntaria frente a actividades, tanto académicas como
cotidianas, unida a la falta de control de impulsos. Es un trastorno crónico,
sintomáticamente evolutivo y de probable transmisión genética. Se manifiesta en
niños y adolescentes.
Por lo general, se detecta por primera vez
cuando los niños están en edad escolar, aunque también puede diagnosticarse en
personas de todas las edades. Según las investigaciones, en un salón de clases
promedio de 30 estudiantes, por lo menos uno padecerá TDAH.
Es normal que muchos niños tengan altos
niveles de actividad y les cueste prestar atención durante períodos
prolongados, pero quienes padecen TDAH, presentan una hiperactividad y falta de
atención excesivas que interfieren con el comportamiento cotidiano. Algunos
niños que sufren TDAH sólo tienen problemas de atención; otros sólo tienen
problemas de hiperactividad e impulsividad; otros niños tienen ambos problemas.
Con el tiempo, los niños que padecen TDAH tienden a ser menos hiperactivos e
impulsivos, pero, con frecuencia, siguen teniendo problemas de falta de
atención, distracción y organización.
El núcleo de
este trastorno conductual parece residir en una diferencia biológica: las personas
con TDAH (entre un 3 y un 5% de la población infantil) presentan una
estructuración y/o funcionamiento de alguna zona del cerebro, diferente a la de
la mayoría de la población. Si nos basamos en los síntomas y en las causas que
subyacen, podemos distinguir los tres subtipos
siguientes:
A)
Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio del
déficit de atención (TDAH/I)
Los síntomas
que manifiesta este alumnado son los siguientes:
• No mantienen
el mismo grado de compromiso en las tareas que otros niños.
• Presentan
dificultades para prestar atención suficiente a los detalles.
• Parecen no
escuchar.
• Tienen
dificultades para organizar las tareas y no suelen finalizarlas.
• Evitan el
esfuerzo mental sostenido.
• Pierden
objetos.
• Se distraen
por estímulos irrelevantes.
• Son
olvidadizos.
El
déficit central parece ser la lentitud en el procesamiento de la información,
por un estado de alerta y vigilancia inconsistente, en particular cuando la
información se presenta por vía auditiva.
Respecto
a la conducta social, los niños con TDAH-I son más pasivos, tienen un
conocimiento social limitado, si bien no evidencian problemas de control
emocional.
B)
Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, con predominio
hiperactivo / impulsivo (TDAH/ H-I)
Los síntomas
que manifiesta este alumnado son:
IMPULSIVIDAD:
• Responden de
forma precipitada a las preguntas.
• Tienen
dificultades para guardar su turno.
• Interrumpen
a otros.
HIPERACTIVIDAD:
• Hablan en
exceso.
• Mueven
constantemente manos y pies.
• Abandonan el
asiento en la clase.
• Corren o
saltan en situaciones inapropiadas.
• Tienen
dificultades para jugar tranquilamente.
• Actúan como
si estuviesen impulsados por un motor.
Es más común
en niños preescolares, siendo, posiblemente, el precursor evolutivo del subtipo
combinado.
C)
Trastorno del déficit de atención con hiperactividad, tipo combinado (TDAH/ C)
Los problemas
centrales se producen en el control inhibitorio que, a su vez, afectan
negativamente al manejo de los recursos atencionales. Es el subtipo que
presenta mayor severidad, al estar afectado tanto el comportamiento como el
aprendizaje; aparecen problemas de rendimiento acompañados con repetición de
curso o con necesidad de ayuda diaria para hacer sus deberes escolares.
Es
importante mencionar que existen pequeños que pueden presentar algunos de los síntomas
característicos del Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH)
y que sin embargo, no padezcan dicho trastorno. Sin embargo muchos chicos que
si lo presentan en muchas ocasiones son etiquetados como niños malcriados o
groseros.
- Antes de
los 6 años no es habitual establecer un diagnóstico definitivo. Lo que sí puede
hacerse es adoptar una serie de medidas
educativas y estimuladoras tanto en el colegio como en el hogar que pueden
contribuir a que el niño mejore e incluso que los síntomas desaparezcan.
Estudios recientes reconocen que el TDAH es una limitación compleja del desarrollo de las funciones ejecutivas,
actividades mentales complejas necesarias para planificar, organizar,
guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para alcanzar
metas.
Son funciones ejecutivas:
- Función de memoria del trabajo
- Función de la voz privada de la mente.
- Función de la habilidad para auto regular
las emociones y la motivación.
- Función de la habilidad para solucionar
problemas.
Memoria de trabajo (sistema que mantiene y manipula la
información de manera temporal) destacamos las dificultades que tienen los
niños en la habilidad para retener en la mente aquella información necesaria
para guiar las acciones, recordar el hacer las cosas en el futuro cercano,
dificultad para memorizar y seguir instrucciones, olvidar una información mientras
trabaja en otra, dificultad para memorizar datos matemáticos, de ortografía;
como también la dificultad para manipular y transformar la información que
almacena al servicio de guiar su conducta hacia un objetivo.
La función de la voz privada de la mente
tiene que ver con el desarrollo del lenguaje interno, el cual usamos todos para
conversar con uno mismo, dirigir y regir el comportamiento; las dificultades
que tienen los niños con TDAH en esta función les entorpece en la
autorregulación de la conducta (no saben si están comportándose adecuadamente
en una situación determinada). Un niño sin el trastorno seria capaz de darse
cuenta e indicarse internamente cuales son los pasos que ha de seguir para
adaptarse a una determinada situación; en la habilidad para seguir
reglas(porque no recuerdan las pautas que les han dado) y dar seguimiento a los
planes(cuando deciden hacer algo, no siguen los pasos necesarios para lograr el
objetivo).
La
función para autorregular las emociones y la motivación también esta afectada en los niños con TDAH
encontrando dificultades para vencer o buscar alternativas para superar
obstáculos, siendo más propensos a frustrarse y a no controlar bien sus
emociones.
Las dificultades de la función de la
habilidad para solucionar problemas les lleva a no planificar los problemas
de manera ordenada y a no prever
estrategias, además se añade la dificultad para prestar atención a los distintos aspectos de un problema al
mismo tiempo, la incapacidad de inhibir tendencias espontáneas que conducen a
un error (al no pensar cual va a ser la consecuencia de una acción, lo llevan a
cabo sin poder evitar el error),captar lo esencial de una situación compleja y
manejar el tiempo.
Todo
esto ocasiona que ante un problema, aún cuando ya se ha dado otras veces, no
sepan como actuar. Por ello es
importante que la familia sea un modelo para su hijo en cuanto a los pasos
que ha de seguir cuando se encuentra con un problema.